Las empresas invierten más que nunca en implantar tecnología, pero no por ello hoy son más capaces, según Docenteo

La compañía especializada en datos, tecnología e inteligencia artificial alerta de una creciente brecha entre la inversión tecnológica de las empresas y su capacidad para obtener valor de ella de forma autónoma

La apuesta de las empresas españolas por las tecnologías basadas en datos e inteligencia artificial continúa creciendo. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 21,1% de las empresas de 10 o más empleados utilizaba tecnologías de inteligencia artificial en el primer trimestre de 2025, 8,7 puntos más que el año anterior.

Sin embargo, disponer de más tecnología no siempre se traduce en una mayor capacidad para las organizaciones, que siguen enfrentándose a retos relacionados con la adopción efectiva de estas herramientas, la disponibilidad de talento especializado y su integración en los procesos de negocio.

Para Docenteo, compañía especializada en datos, tecnología e inteligencia artificial, esta brecha entre inversión y capacidad se ha convertido en uno de los principales desafíos de la transformación digital. Durante años, gran parte del mercado ha puesto el foco en implantar tecnología y añadir nuevas capas de complejidad a las organizaciones. Un modelo que ha generado actividad y crecimiento para el sector de la consultoría, pero que no siempre ha dejado a las empresas mejor preparadas para operar por sí mismas.

“Existe una forma muy sencilla de saber si un proyecto ha tenido éxito”, explica Alejandro Peris, cofundador y responsable de negocio de Docenteo. “No es la cantidad de tecnología implantada ni el número de entregables generados. Es comprobar si la organización es hoy más capaz y autónoma que antes. Si cuando termina un proyecto el cliente sigue dependiendo de nosotros para operar, evolucionar o tomar decisiones, algo hemos hecho mal”.

La adopción, el gran reto de la transformación digital

La rápida expansión de la inteligencia artificial, la analítica avanzada y las plataformas de datos han puesto más tecnología al alcance de las organizaciones que nunca. Pero más acceso no ha significado más impacto.

“Las empresas nunca han tenido acceso a tanta tecnología como hoy. Sin embargo, muchas siguen sin obtener el impacto esperado de estas inversiones”, añade Peris. “Implantar tecnología es sencillo y hacerlo bien debería ser una obligación. El verdadero reto está en conseguir que los equipos la usen, la integren en su trabajo diario y permitan que la organización opere de una forma distinta. Ahí es donde entra en juego la adopción”.

Frente a este escenario, Docenteo parte de una convicción: la tecnología no transforma organizaciones por sí sola. Lo hacen las personas que la entienden, la adoptan y la integran en su forma de trabajar. Por eso su método no separa la construcción técnica del desarrollo de capacidades. Los equipos del cliente no son destinatarios de una formación al final del proyecto, sino parte activa desde el primer día. Aprenden mientras se construye. Deciden mientras se avanza. Y cuando el proyecto termina, la organización no recibe una solución. Recibe más capacidad de la que tenía.

PERSONAS, PROCESOS Y TECNOLOGÍA

Para Docenteo, uno de los principales desafíos de los proyectos de transformación digital ya no es implantar tecnología, sino lograr que las organizaciones sean capaces de adoptarla, integrarla en sus procesos y gestionarla con autonomía. “La tecnología no fracasa por si sola. Fracasa cuando nadie la utiliza”, afirma Álvaro Montero, cofundador y responsable técnico de la compañía. “Por eso creemos que un sistema imperfecto que se utiliza y forma parte del día a día de una organización vale más que una solución perfecta que nunca llega a adoptarse o se queda en una presentación”.

Para lograr una transformación sostenible, Docenteo trabaja sobre tres dimensiones de forma simultánea: personas, procesos y tecnología. Desde un enfoque humanista, la compañía entiende que los datos y la tecnología son un medio y no un fin, y que cualquier cambio duradero requiere actuar sobre estos tres ámbitos de manera conjunta. Por ello, apuesta por transferir capacidades, facilitar la adopción de nuevas herramientas y garantizar que el conocimiento permanezca en la organización una vez finalizado cada proyecto, poniendo a la persona en el centro. Para Docenteo, el objetivo final de cualquier proyecto tecnológico no debería ser entregar una solución, sino dejar una organización capaz de afrontar con autonomía los retos futuros.