Residentes de Trevinca controlan incendio para evitar su expansión hacia la aldea
Un grupo de ocho personas acudió el sábado al Teixadal de Casaio, bosque de tejos centenarios, para terminar de extinguir pequeños focos y sanear la zona
En Casaio, una pequeña aldea de Carballeda de Valdeorras (Ourense), los vecinos han estado vigilando de manera continua el avance de un incendio que se originó en Porto, en la comarca de Sanabria, el pasado jueves 14 de agosto. Desde el lunes, mantienen una organización solidaria frente a la amenaza que representa el fuego.
El incendio ha cruzado la frontera gallega con Zamora y se dirige hacia el río San Xil. Los habitantes temen que, de conquistar esta zona, las llamas puedan escalar una ladera y llegar a la aldea, lo que ha generado una constante vigilancia por parte de los residentes.
- Organización de los vecinos frente al incendio
- Comportamiento y avance del fuego
- Impacto en el Teixadal de Casaio
Organización de los vecinos frente al incendio
Los vecinos de Casaio han dedicado todo el día a monitorear que el fuego no cruce el río San Xil hacia la aldea. Pedro Domínguez, uno de los residentes, comentó a Europa Press: "Llevamos todo el día mirando que no lo pase". Esta vigilancia constante ha permitido que haya personal preparado en las pistas que conducen a la aldea, incluyendo equipos como bulldozer, brigadas aerotransportadas y de tierra, además del apoyo de entre 30 y 40 vecinos.
La presencia de estos recursos ha generado una sensación de seguridad entre la comunidad, a pesar de la alta presión emocional que se vive. "Se sentía mucha gente más allá de las 00.00 horas en la plaza hablando. La gente está nerviosa", explicó Domínguez, reflejando la creciente preocupación entre los residentes.
Comportamiento y avance del fuego
El incendio, que se dirigía hacia Casaio, aumentó considerablemente su intensidad en la tarde del sábado. Domínguez narró: "Por la tarde se desmadró. El frente que venía hacia Casaio, en el Pico Maluro, de nuestro lado tomó mucha fuerza y se expandió significativamente". Este incremento en la fuerza del fuego ha intensificado la preocupación por su posible avance hacia la aldea.
Actualmente, las llamas continúan avanzando hacia el río San Xil, situación que ha provocado el desplazamiento temporal de algunos vecinos. "Estuvieron intentando hacer algo, pero por tierra es un poco complicado", señaló Domínguez. Además, dos helicópteros están desplegados en la zona, trabajando para controlar el fuego y evitar que cruce el río.
Impacto en el Teixadal de Casaio
Uno de los principales temores durante la semana fue el daño al Teixadal de Casaio, un bosque de tejos centenarios y algunos milenarios. Aunque el fuego logró ingresar al área, la afectación a los árboles no ha sido "extrema". Sin embargo, la biodiversidad del monte ha sufrido, con presencia de árboles y líquenes calcinados.
La última jornada del sábado vio la participación activa de vecinos y voluntarios en los esfuerzos por controlar el fuego en el Teixadal. Domínguez explicó que un grupo de ocho personas, incluidos vecinos de A Veiga, trabajaron para cubrir la mayor parte del bosque y extinguir las llamas. "Fuimos extinguiendo todo lo posible. Quedó bastante saneado", afirmó, destacando el éxito de las labores realizadas.