Octubre y noviembre, clave para la cosecha de castañas y olivos tras incendios

Vista tras el incendio en San Vicente de Leira | Rosa Veiga / Europa Press

La alcaldesa de Larouco lamenta que en Seadur y Freixido ardieron castaños centenarios

Recientes incendios han devastado amplias zonas agrícolas en la provincia de Ourense y algunas áreas de Lugo, impactando significativamente a múltiples sectores. La próxima cosecha de castañas programada para octubre y la de olivas en noviembre están en riesgo, lo que genera incertidumbre entre los productores sobre la magnitud de los daños.

Las autoridades y representantes del sector agrícola expresan su preocupación y destacan la necesidad de acciones urgentes para mitigar las consecuencias económicas y medioambientales derivadas de estos siniestros. A continuación, se detallan los principales afectaciones y declaraciones de los involucrados.

  1. Impacto en la producción de castañas
  2. Daños a los olivares
  3. Perspectivas y reacciones

Impacto en la producción de castañas

Según fuentes de Castañas Moral, una empresa ubicada en O Barco de Valdeorras, "se ha perdido la producción" debido a que numerosos castaños fueron arrasados por las llamas. Este suceso afecta de manera "muchísima" el aspecto económico, ya que la producción es esencial para financiar los gastos de la próxima campaña agrícola.

Además, han manifestado que el sector de la castaña "se está abandonando", atribuyendo esta situación a la falta de interés de la juventud por trabajar en el campo y al retiro progresivo de las generaciones mayores. También han señalado la "falta de actuación", haciendo referencia a que desde los incendios ocurridos hace tres años, no se ha llevado a cabo la limpieza del monte.

Daños a los olivares

En la parroquia de Bendollo, perteneciente al municipio de Quiroga en Lugo, la productora Aceites de Quiroga informó a Europa Press que fueron afectados 50 olivos, todos ellos árboles jóvenes. Aunque la cifra representa una pérdida, expresan alivio ya que "podía ser peor, el fuego estuvo a 50 metros de las casas".

Se estima una pérdida aproximada de 50 litros de aceite, aunque existe preocupación por el posible impacto en los olivos restantes. A pesar de esto, consideran que aún hay tiempo para la cosecha prevista en noviembre y subrayan la necesidad de disponer de agua en estos momentos.

Perspectivas y reacciones

Por su parte, Dosi Veiga, representante de Leiras de Progo, una entidad dedicada a la recuperación de fincas en Riós, explicó que tres de sus propiedades fueron afectadas por los incendios en diversos grados. En una de ellas, con 110 castaños, el fuego dañó ya sea la parte superior o la base de los árboles.

Las previsiones indican que este año no habrá cosecha de castañas debido al estrés térmico sufrido por los árboles, aunque se mantiene la esperanza de que el próximo año se recupere la producción, ya que el castaño es considerado un árbol "muy resistente". Por otro lado, la alcaldesa de Larouco, Patricia Lamela, confirmó que más de 250 olivos del municipio fueron quemados, todos destinados al consumo propio. Además, en las parroquias de Seadur y Freixido, la totalidad del terreno, salvo las viñas, se vio afectada, incluyendo castaños centenarios.